La tipografía es uno de los elementos más subestimados del diseño web. La mayoría de los dueños de negocio solo ven letras, pero un diseñador UX sabe que la elección tipográfica afecta directamente a la legibilidad, la percepción de marca y, en última instancia, a la tasa de conversión.
¿Por qué la tipografía afecta a la conversión?
Estudios de psicología del consumidor demuestran que la dificultad de lectura (disfluencia cognitiva) reduce la confianza y la intención de compra. Si tu web es difícil de leer, el usuario asocia esa dificultad con complejidad o poca credibilidad del negocio. Por el contrario, un texto fácil de leer genera una sensación de transparencia y profesionalidad.
Las reglas básicas que debes conocer
Tamaño mínimo de cuerpo:
El texto de párrafo en web nunca debe ser menor de 16px en escritorio y 15px en móvil. Los textos pequeños obligan al usuario a hacer zoom, lo que interrumpe la experiencia y genera abandono.
Interlineado adecuado:
El espacio entre líneas debe estar entre 1.5 y 1.7 veces el tamaño de la fuente. Un interlineado demasiado apretado hace el texto sofocante; demasiado amplio, fragmentado.
Longitud de línea óptima:
Entre 55 y 75 caracteres por línea es el rango ideal para la lectura cómoda en español. Líneas más largas cansan la vista; más cortas, interrumpen el ritmo de lectura.
Contraste mínimo:
El texto debe tener un contraste de al menos 4.5:1 respecto al fondo según las normas WCAG, que son estándar de accesibilidad en España y Europa. Texto gris claro sobre fondo blanco es uno de los errores más comunes y más dañinos.
¿Cómo elegir las fuentes correctas?
Para el cuerpo del texto, prioriza fuentes diseñadas específicamente para pantalla: Georgia, Lora, Source Serif o fuentes sans-serif modernas como Inter, DM Sans o Plus Jakarta Sans. Evita fuentes decorativas o con mucho carácter para el texto corrido, ya que reducen la legibilidad.
Para los titulares, puedes permitirte más personalidad. Una fuente de display con carácter refuerza la identidad de marca y hace el diseño memorable, siempre que el contraste y el tamaño sean adecuados.
Conclusión
La tipografía bien aplicada es invisible: el usuario simplemente lee con comodidad y avanza por la página. La tipografía mal aplicada genera fricción sin que el usuario sepa exactamente por qué. Invertir en buenas decisiones tipográficas es una de las mejoras de mayor impacto y menor coste en cualquier web.
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